Pejerreyes en Berisso, que nunca defrauda. Piques, corridas y matungos

Era un hermoso sábado. El sol brillaba con esa calidez que invita a salir al aire libre, y yo me sentía emocionado por la jornada de pesca que nos esperaba. Había planeado esta salida con mis amigos Alberto, Dany, Adolfo y Omi, y no podía esperar más. Nos dirigimos al Río de la Plata, cerca del famoso canal Mitre, un lugar que prometía ser un verdadero paraíso para los amantes de la pesca.

Cuando llegamos, Joaquín ya estaba allí, esperándonos con su característico entusiasmo. Buscalo en instagram como @hasainjoaquin, Joaquín es un apasionado de la pesca y un guía excepcional. Desde el primer momento, nos hizo sentir como en casa. Su risa contagiosa y su energía positiva nos envolvieron, y rápidamente todos nos pusimos a charlar y a prepararnos para la aventura.

Mientras organizábamos el equipo, yo no podía evitar sentirme entusiasmado. La boya bigotera que íba a utilizar había demostrado ser muy efectiva en el pasado, y Joaquín nos aseguró que, tendríamos una buena oportunidad de pescar pejerreyes.

Una vez en el bote, la emoción era palpable. El agua brillaba bajo el sol, y todo parecía perfecto. Hicimos los primeros lanzamientos, y mientras esperaba que la boya se moviera, no podía evitar mirar a mi alrededor. El sonido del agua, el canto de los pájaros y la compañía de mis amigos creaban una atmósfera mágica. Después de unos minutos, Dany, que estaba justo a mi lado, gritó: "¡Tengo uno!". Todos nos giramos hacia él, y, efectivamente, su boya estaba completamente sumergida.

Dany luchó con el pez, y al final, logró sacar un pejerrey de aproximadamente 1 kilo. La alegría en su rostro era contagiosa. "¡Miren este matungo!" exclamó, y todos comenzamos a aplaudir. La emoción de ver el primer pez del día nos llenó de energía. La pesca estaba empezando bien.

Luego fue el turno de Alberto, quien rápidamente siguió el ejemplo de Dany. Su boya también se movía, y con un poco de esfuerzo, logró sacar otro pejerrey que, si bien no era tan grande como el de Dany, seguía siendo un buen pez.

La mañana continuó así, entre risas y anécdotas. La boya bigotera seguía demostrando su eficacia, y cada vez que la lanzábamos, había una buena posibilidad de que algo picara.

Con el paso de las horas, la cantidad de pejerreyes en nuestra hielera iba en aumento. Adolfo, siempre el bromista del grupo, comenzó a contar historias exageradas sobre los pejerreyes que había atrapado en el pasado. "¡El último pesqué uno que pesaba dos kilos!", decía con una sonrisa pícara, mientras todos reíamos de sus relatos.

En ese momento, Joaquín nos sugirió que intentáramos un nuevo lugar, así que nos movimos un poco más cerca del canal Mitre. Mientras navegábamos, el sol seguía brillando, y la temperatura era ideal. Iba sintiendo que la tarde prometía más sorpresas. Una vez que llegamos a nuestro nuevo destino, lanzamos nuestras líneas una vez más, y la espera comenzó de nuevo.

De repente, mi boya comenzó a moverse con fuerza. "¡Es un matungo!", grite emocionado. La tensión era palpable mientras luchaba por sacar el pez del agua. Finalmente, después de unos minutos de intensa batalla, logre traer a bordo un hermoso pejerrey que superaba el kilo. La alegría fue desbordante. Todos celebramos la captura como si hubiera sido un récord mundial.

Con el sol comenzando a descender y el cielo pintándose de tonos anaranjados, decidimos que era hora de hacer un último esfuerzo. Joaquín, siempre optimista, nos dijo: "Este es el momento perfecto para los matungos". Lanzamos nuestras líneas una vez más, y mientras la tarde se desvanecía, las boyas flotaban tranquilamente.

No pasó mucho tiempo antes de que mi boya comenzara a moverse otra vez. Al principio, pensé que era solo la corriente, pero luego sentí un fuerte tirón. "¡Tengo uno!", grité, sintiendo la adrenalina correr por mis venas. La pelea fue intensa, pero finalmente logré sacar a un pejerrey que, aunque no era el más grande, era sin duda el resultado de un dia fantástico.

Al regresar a la costa, el grupo estaba exhausto pero satisfecho. Habíamos tenido un día increíble en el Río de la Plata, lleno de risas, buenos momentos y una buena cantidad de pejerreyes. Mientras nos despedíamos, ya comenzamos a planear nuestra próxima aventura, sabiendo que días como este son los que realmente importan. La pesca no solo se trata de atrapar peces, sino de crear recuerdos y disfrutar de la compañía de buenos amigos. Sin duda, este día quedará grabado en mi memoria por mucho tiempo.

Quienes participamos de la salida fuimos Alberto, Dany, Adolfo, Omi y yo edgard
Para seguir las aventuras de Joaquín, pueden encontrarlo en Instagram: @hasainjoaquin.

Gran pesca de pejes en Berisso !!!

Este sábado, un grupo de amigos decidió embarcarse en una emocionante jornada de pesca. AlbertoDanyAdolfoOmar (quien hizo su reaparición después de unos años) y yo, nos reunimos con gran entusiasmo para disfrutar de un día en el agua.

Preparativos y Salida

Antes de zarpar, realizamos el correspondiente rol en prefectura, asegurándonos de que todo estuviera en orden.

Navegación y Comienzo de la Pesca

Navegamos aproximadamente 15 km hasta llegar a la grúa hundida, el lugar donde íbamos a iniciar el garete. Sin embargo, el río estaba enojado, con olas altas y en bajante, lo que complicaba la navegación y el equilibrio sobre el trucker.

La Experiencia de Pesca

No tardamos en comenzar a tener piques. Los piques se sucedieron uno tras otro, ¡incluso tuvimos varios dobletes!

  • Tamaños: Los pejerreyes eran de tamaños variados, lo que añadía emoción a cada captura.
  • Captura total: Al final de la jornada, logramos atrapar un total de 140 pejerreyes, de los cuales decidimos devolver al agua unos 20 que no alcanzaban la medida.

Cierre de la Jornada

A las 15:00 horas, dimos por concluida la jornada, satisfechos con la pesca que habíamos tenido.

Costos de la Aventura

  • Valor por persona: $45.000
  • Entrada a la marina: $2.000
  • Guía Rodolfo para Joaquín

La experiencia fue increíble y todos disfrutamos de la camaradería y la emoción de la pesca. Sin duda, un día para recordar, lleno de risas, anécdotas y, por supuesto, ¡buenos pejerreyes!

Para seguir las aventuras de Joaquín, pueden encontrarlo en Instagram@hasainjoaquin.

Pesca en el Río Limay. Truchas, percas y mas...

Marcelo y yo, la gringa, decidimos aventurarnos en un día de pesca en el hermoso río Limay, en la altura del embalse Alicurá. Con nuestras cañas cargadas y un surtido de cucharas giratorias, estábamos listos para enfrentar las aguas en busca de truchas arco iris, fontinalis y percas.

Nos adentramos en el río, emocionados por la posibilidad de capturar algunas de las especies más codiciadas de la región. El sol brillaba en lo alto y el paisaje montañoso nos rodeaba, creando un escenario perfecto para nuestra jornada de pesca.

Con habilidad, lanzamos nuestras cucharas al agua, observando cómo brillaban y se movían con gracia, atrayendo la atención de los peces que se escondían en las profundidades del río. Nuestra paciencia se combinaba con la emoción de saber que en cualquier momento podríamos sentir la mordida de una trucha o una perca.

Pasaron los minutos y la gringa sintió un tirón en su línea. Con destreza, comenzó a recoger el hilo, anticipando la lucha que se avecinaba. Finalmente, emergió del agua una hermosa trucha arco iris, brillante y llena de colores. Ambos celebramos emocionados su captura, admirando su belleza antes de devolverla al río.

Mientras tanto, yo había tenido suerte con una trucha fontinalis, conocida por su resistencia y agilidad. La gringa y yo compartimos risas y felicitaciones, disfrutando de la emoción de capturar estas magníficas criaturas en su hábitat natural.

Continuamos pescando a lo largo del río Limay, cada lanzamiento de la cuchara giratoria lleno de expectativa y emoción. La belleza del paisaje se combinaba con la emoción de cada captura, creando un día inolvidable en medio de la naturaleza.

Mientras el sol se iba ocultando en el horizonte, habíamos capturado varias truchas arco iris, fontinalis y algunas percas, cada una representando un logro en nuestra jornada de pesca. Así concluyó nuestro día de pesca, unidos por nuestra pasión por la pesca, disfrutamos de la compañía mutua y la emoción. Fue un día que quedará grabado en nuestra memoria.

Pejes rezagados del Rio de la Plata

Era un hermoso día de primavera en Buenos Aires. El sol brillaba intensamente en el cielo despejado y una suave brisa acariciaba el Río de la Plata. Decidimos aprovechar el clima perfecto y disfrutar de un día de pesca juntos.

Nos levantamos temprano y nos dirigimos al muelle, llevando nuestras cañas de pescar, cebos y una gran dosis de emoción. El Río de la Plata se extendía frente a nosotros, invitándonos a adentrarnos en sus aguas. Subimos a nuestra embarcación y nos alejamos de la costa, buscando el lugar perfecto para lanzar nuestras líneas.

Mientras navegábamos, compartíamos risas y anécdotas, recordando viejas historias de pesca y planeando nuevas aventuras. Como todos teníamos experiencia, compartíamos consejos y trucos para atrapar los mejores peces. Nuestro entusiasmo y camaradería llenaban el ambiente.

Finalmente, encontramos un lugar tranquilo y decidimos probar allí. Preparamos nuestras cañas, colocamos los cebos y lanzamos nuestras líneas al agua con cuidado. El silencio se apoderó del bote, solo interrumpido por el suave chapoteo de las olas y nuestras risas ocasionales.

Pasaron las horas y el sol seguía brillando en lo alto. Aunque los pejes no parecían estar muy activos, disfrutábamos de la compañía mutua y del entorno sereno. Compartíamos bocadillos y bebidas mientras esperábamos pacientemente a que los pejes mordieran el anzuelo.

De repente, uno de nosotros sintió un tirón en su línea. ¡Había atrapado algo! Con cuidado, comenzó a recoger el hilo, sintiendo la resistencia luchando por liberarse. Los demás nos acercamos emocionados, ¡Era un hermoso peje!

La emoción se extendió por el bote y todos nos animamos aún más. La competencia amistosa se apoderó de nosotros y cada uno intentaba superar al otro con la captura más grande. Aunque algunos pejes se escaparon, la diversión y la camaradería nunca disminuyeron.

El tiempo pasó rápidamente y el sol comenzó a ponerse en el horizonte. Nos dimos cuenta de que había llegado el momento de regresar a la costa. Recogimos nuestras líneas, guardamos nuestras cañas y nos despedimos del Río de la Plata con una sensación de satisfacción y felicidad.

De vuelta en el muelle, compartimos nuestras historias de pesca con otros aficionados que esperaban su turno. Mostramos orgullosos las fotos de los pejes que habíamos atrapado y compartimos consejos y técnicas con aquellos que también buscaban una buena captura.

La jornada de pesca llegaba a su fin, pero los recuerdos y la amistad perduran para siempre. Nos despedimos con la promesa de repetir la experiencia y seguir explorando los tesoros que el Río de la Plata tiene para ofrecernos.

Así terminó un día lleno de emociones en el Río de la Plata. Cinco amigos, unidos por la pasión por la pesca, disfrutamos de nuestra compañía mutua, de la naturaleza y de la emoción de atrapar pejes. Fue un día inolvidable que fortaleció aún más nuestra amistad y dejó en nuestros corazones el deseo de volver a vivir esa maravillosa experiencia.

Madariaga, zona de matungos

Amigos
El sábado 14 de octubre y después de ver informes de excelentes pesca en madariaga llamamos al guía y amigo Javier Ubiedo y reservamos sus servicios para este sábado último pasado.
Llegamos a madariaga a las 7 de la mañana alistamos el tracker y salimos en busca de los excelentes pejerreyes que tiene esta laguna, sin lugar a dudas la mejor de la provincia de buenos aires por su calidad de pescado.
Javier decidió iniciar un garete en la zona de Melón Gil y pescando contra garete que es la modalidad que más rinde en este espejo de agua.
Brazoladas entre 20 y 60 centímetros y como única carnada mojarra viva que compramos en el club salada de madariaga a $ 4000 la porción.
Los pique no se hicieron espera con pejerreyes de 35 a 55 cm muy gordos y combativos.
Fueron en total unos 65 pejerreyes todos de muy buen porte sobresaliendo 4 de ellos de más de 1kg de peso
Cómo siempre el servicio de Javier excelente y para destacar que es un gran conocedor de esta laguna que al final de la jornada hace la diferencia.

Javier Ubiedo
Madariaga y Mar Chiquita
Telefono: 2257-550710
Email: javierubiedo22@gmail.com
Facebook / Instagram : Javier Ubiedo

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